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MASTICANDO PECES

De Juan Lucas Pantaleón Andrín

A los 19 años, Juan pinta realidades (como "Entre el cielo y la tierra", "Libertad: la sonrisa de las hienas", "Ciudad infinita" y "Soy") que para un adolescente de su edad no es común encontrar.

Su poesía y su prosa nos invitan a adentrarnos en nuestros sentimientos sobre la vida, la que vivimos todos los días... la que soñamos.

Nos hace sentir orgullosos como nicoleños y miembros de la comunidad educativa del I.S.F.D. Nº 127.

Juan, muchas gracias.

Contratapa:

Acerca de la escritura de Pantaleón y de aquellos versos donde suscitó tremenda cosa:

Se deduce por lo tanto que el señor Pantaleón se lo ha visto echar humo por la boca. No fuma. Está fabricando algo parecido al mecanismo de las palabras.

De tales puntos concluimos: igipt vervo verborum bum! o la poesía eclosiona, pero como un huevo que de soslayo hicimos caer y reventar.

Palabra y realidad. Porque no es cuestión de andarse por los dedos y cortarse y echarse para atrás y poner y no sacar y arrancarle algo a esa falta linda de respeto que llamamos realidad.

Y ahí lo tenemos, aúllan los fantasmitas goteantes de la barranca Paraná y llega este señor a recontracrear una mitología de baldosas nicoleñas. Fundación de otra ciudad, de otro individuo, de otro compartir.

Es posible seguir, internarse en la terapia intensiva de estos sueños a patadas.

Hagamos de cuenta entonces.

Hagamos que revienten las venosas palabras, como para empezar.

Pablo Balbis

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